Desde el martes 1 de diciembre, me pasaba algo peculiar y no
me daba cuenta de que era, no me puedo ni desarropar en la mañana para pararme
a vestirme, y obviamente quitarme la pijama para ponerme ropa de diario es una
tortura, todas las mañanas cuando me despierto tengo que analizar que ropa debo
ponerme para mantenerme más calientita durante el día;
-umm… a ver, me pongo la camisa gris que es como gruesa y
manga larga, con la camisa roja que también es gruesa y encima un suéter ¿Qué suéter
me pongo? Como no estoy usando mucha ropa mejor me pongo el suéter rojo para
mantenerme caliente, y ¿Qué pantalones me pongo? ¿Cuantos pantalones me pongo hoy 2 o 3?
Ese es mi dialogo mañanero diario aun acostada y arropada para
durar la menor cantidad de tiempo desvestida, ya no importa si estoy combinada
o no, jajá, pero la razón de esto es el comienzo del invierno. Aquí en
Panzhihua no nieva, ¡Gracias a Dios!, pero la temperatura desciende
considerablemente en esta época del año, a 10 grados durante el día, aunque
estoy segura que a las 3 de la tarde desciende mucho más porque siempre a esta
hora me tengo que poner más ropa, y 4 grados en la noche, lo sorprendente es
que el 30 de noviembre todavía me podía vestir ligera, es como un switch que le
pasan al clima.
En la noche mientras cenábamos me preguntaron si quería ir
al parque Bambú, el de las flores, por supuesto dije que sí, solo iba la abuela
y yo, porque Ziqi se la llevaron el viernes en la noche a Cheng du y creo que
llega hoy domingo en la noche, y mi mamá china tiene un gripón, terminamos de
comer y salimos, la abuela me dijo que íbamos primero al mercado.
Llegamos a uno pequeño, tal cual lo que conocemos por “Chinos”,
vendían puro periquito, que si almohadas, perolas, termos, platos, copas, como
les dije los propios Chinos de Puerto Ordaz, la abuela estaba buscando palitos
para comer “Chopsticks”, pero me dio a entender que esos que estaban vendiendo
en ese sitios eran malos, así que empezamos a caminar hacia la salida,
caminando hacia la salida vi una almohada hermosa.
Aquí usan mucho unas almohaditas que son para meter las
manos por el frio, mi mama china tiene una que le hecha agua caliente y es divina
para sentarse a ver al Profesor Briceño en su Reporte Semanal, mientras te
entretienes estas calientita, bueno la almohada era un gato rosado, me enamore
cuando la vi, pero aparte que estaba medio cara, sabía que la abuela no me iba
a dejar pagar, ella iba a querer pagármela, así que pensé; la próxima semana
vengo y me la compro, ya me da demasiada pena que ellos quieran pagarme todo y
aparte me dan un sueldo por hacer prácticamente nada.
Vi bien donde estaba el mercado, empezamos a caminar y
llegamos a un túnel y estaba repleto de mercaderes informales, o buhoneros como
les decimos en Venezuela, tenían unas mesas full de mercancía más china
imposible, vendían de todo, hasta teléfonos, obviamente piratas, medias,
ganchitos, zarcillos, de toodooo.
Atravesamos ese mercado informal y llegamos a un mercado de
comida mucho más grande que el anterior, pero la abuela me dijo que no era “súper”
mercado, que era un mercado y ya, bueno en el mercado me paso lo mismo que en
Cheng du, no me dejaban caminar las promotoras ofreciéndome productos, le
agarre un caramelo a una, era de Yin zen, ¡Qué asco! Sabe a tierra mojada por
lluvia, siempre odie esos caramelos, ya no me dieron ganas de agarrar más nada,
porque la apariencia de todo lo demás era horrible, y se supone que eran dulces
para los niños, menos mal estaba la abuela para defenderme.
Llegamos a la zona de verduras, de verdad que aquí en China
todo es distinto, la zanahoria es muy rara, en apariencia en sabor es igualita,
las zanahorias no son anaranjadas ni tampoco son más anchas arriba terminando
en una punta, las zanahorias aquí son cilíndricas y son rosadas, también algo
que creo que es calabacín, pero no es liso como el calabacín que conocemos,
tiene como muchos mini calabacines pegados a la parte de afuera, y las toronjas
son gigantes, son más grandes que mi cabeza, y pesadas.
Lo más loco que vi fue la zona de pescados, estaban vivos en
unas peceras, vi a una señora que llamo a un empleado del mercado y él se
arremango la manga de la camisa y metió la mano en la pecera, saco uno lo metió
en una bolsa, lo peso y se lo dio a la señora, y el pescado retorciéndose en la
bolsa, mientras yo veía con muchísima indignación, luego vino un señor se
arremango su manga y el mismo agarro su pescado, lo metió en su bolsa, lo peso
y se fue, no sé pero tienen que destriparlo y quitarle las escamas, creo que así
es mucho más trabajo.
La abuela agarro sus palo chinos y nos fuimos a pagar, me di
cuenta que en cada pasillo hay una persona del mercado, no son promotores, son
personas que te dicen todo lo que hay en el pasillo y te ayudan a elegir, pero
todos los productos del pasillo, no solo uno, pasamos todos los productos por
el lector y luego la abuela solo saco una tarjeta, la paso por el lector el
cual hizo el típico pitico de todos los lectores y empezó a imprimir la
factura, supuse que ya había pagado, y no hay cajera, tu marcas todo, los
chinos son muy honestos, los venezolanos pasan una sola cosa y se van, a la
salida nadie te revisaba la factura ni nada, solo salías, aún tengo esa
costumbre de entregar la factura cuando salgo de alguna parte.
Como íbamos al parque la abuela dejo las cosas a una gente
de ahí del mercado y ellos le entregaron un numerito, como los servicios esos
de lockers que tenemos allá. Llegamos al parque y yo me estaba congelando, y tenía
un ropero puesto, pero el parque de noche es muy diferente al parque durante el
día, de noche en cada esquina hay música en vivo, y no es pidiendo dinero,
puede ser por entretener o porque están practicando, vi saxofonistas,
trompetistas, cantantes, gente tocando guitarra, y hasta unos instrumentos que jamás
en mi vida había visto.
Habían unos instrumentos que eran enormes y la gente se los ponían
en las piernas, tenían muchísimas cuerdas, y había otro que era todo lo
contrario, tenia solo 2 cuerdas y era largo pero pequeño, y no sé de donde
sacaban tantas notas de esas 2 cuerdas, mientras mucha gente bailaba al frente
de cada instrumentista o cantante, muy bonito el espectáculo, claro que los
chinos bailan muy diferente a nosotros, pero no deja de ser hermoso.
De repente la abuela me toco la mano y casi se muere, porque
las tenía muy frías, entendí “hielo” entre todo lo que me dijo, así que supongo
que dijo la típica frase de abuela “¡tienes las manos como un hielo!” me dio
una de sus chaquetas, por más que le insistí que no igual me la puso, y ya nos íbamos
a la casa, pero primero a buscar el mercado al sitio ese.
Buscamos el mercado y cuando pasamos por los vendedores
informales, muchos estaban cerrados, pero lo raro era que para cerrar solo le
lanzan una toalla encima a la mercancía, hasta los teléfonos los dejaban ahí,
solo le tiraban una toalla o sabana encima, de verdad que no lo podía creer y pensé;
si vengo de noche hago mercado aquí, jajá, no mentira por lo que tengo
entendido aquí en China robar es lo peor que puedes hacer, una cultura
totalmente distinta a la nuestra.
Volvimos a la casa, y aún sigo esperando que llegue Ziqi, jaja, nos vemos el viernes con una nueva aventura


que chevere joa atenta a tus nuevas aventuras. te esperamos con nuevas anedgotas
ResponderEliminarque chevere joa atenta a tus nuevas aventuras. te esperamos con nuevas anedgotas
ResponderEliminarQue bonito lo del parque y la música (ya me habia fijado que siempre que enviabas una nota de voz y andabas en la calle se escuchaba música en el fondo).
ResponderEliminarHola nana .todo lo que cuentas que estas viviendo por alla me parece maravilloso todos los dias aprendes y conoces cosas nuevas.y esa familia es muy amable que bonito.siempre estamos con tigo en sintonia.tqm
ResponderEliminarParque, música, flores y seguridad... Que más se puede pedir? Pídenos a nosotros! y mandamos a los Chinos para acá jajaja. Cuando termina el Invierno? Esa abuela es muy tierna, te cuida, tan linda!!!
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